Pregunta 1
La dictadura del minuto
Vivimos pendientes del reloj como quien vigila a un enemigo. Nos levantamos con prisa, desayunamos de pie y, antes de salir de casa, ya hemos consultado tres veces el móvil para comprobar que el mundo no se ha derrumbado durante la noche. Llamamos «eficiencia» a lo que, en muchos casos, no es más que ansiedad bien organizada.
No siempre fue así. Nuestros abuelos también trabajaban mucho, y a menudo en condiciones más duras que las nuestras, pero su tiempo tenía otra textura: había esperas que nadie consideraba perdidas, sobremesas que se alargaban sin culpa, paseos que no servían para nada y precisamente por eso servían para todo. Hoy, en cambio, cualquier minuto vacío nos parece un fracaso. Si el autobús tarda, sacamos el teléfono; si la conversación decae, sacamos el teléfono; si el silencio nos incomoda, lo llenamos de ruido.
¿Qué hemos ganado con tanta velocidad? Sin duda, algunas comodidades que sería absurdo despreciar. Pero también hemos perdido la capacidad de detenernos, de mirar sin propósito, de pensar despacio. Las ideas importantes rara vez llegan corriendo; suelen aparecer cuando uno deja de perseguirlas: en la ducha, en un tren, mirando por la ventana.
No se trata de huir al campo ni de tirar el reloj a un río. Se trata, más bien, de recuperar la soberanía sobre nuestras horas: decidir cuándo vamos deprisa y cuándo no, en lugar de dejar que lo decidan por nosotros las notificaciones. Quien se atreve a perder el tiempo descubre que, en realidad, lo estaba ganando.
1.3. (1,4 puntos) Elabore un texto argumentativo de entre 100 y 150 palabras sobre el contenido del texto, manifestando acuerdo o desacuerdo con alguna de las ideas que refleja.
100–150 palabras · 15 min.
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Comparto la idea de que la prisa se ha convertido en una forma de vida, aunque creo que el problema no es la velocidad en sí, sino la falta de elección.
En primer lugar, muchos estudiantes vivimos con la agenda llena: clases, deberes, actividades y, entre medias, el móvil. Cuando por fin tenemos un rato libre, lo llenamos con vídeos cortos porque no sabemos estar sin hacer nada. Sin embargo, las mejores ideas para un trabajo o para resolver un conflicto suelen surgir en momentos tranquilos.
Por otra parte, no todo es negativo: la rapidez nos permite aprender, comunicarnos y resolver trámites en minutos. Renunciar a ello sería absurdo.
En conclusión, deberíamos reservar cada día un tiempo sin pantallas ni obligaciones. No se trata de ir despacio siempre, sino de decidir nosotros cuándo correr.
Criterios de corrección
- Tesis clara y personal relacionada con el texto (0,3).
- Argumentos variados y bien desarrollados, sin fórmulas estereotipadas ni repetición del texto (0,6).
- Estructura (introducción, desarrollo y conclusión) y conectores adecuados (0,3).
- Corrección, precisión léxica y extensión de 100–150 palabras (0,2).
Explicación
El texto modelo fija una tesis propia (acuerdo matizado), aporta argumentos que no están en el texto (tiempo de estudio, aburrimiento creativo) y cierra con una conclusión, dentro de 100–150 palabras.